Prácticas, Palacio Real y Graduación

 

¡Y por fin llegó el momento de las ansiadas prácticas!

Cada año, antes de Pascua, nos comunicaban los detalles de las prácticas de verano. Debíamos tomar contacto durante las vacaciones  con nuestro establecimiento elegido y pasar allí las dos semanas de vacaciones. Las semanas anteriores eran un hervidero de rumores y medias verdades sobre nuestros destinos. Todo era orquestado por el director de prácticas que elegía el destino de cada uno según su valía tanto en cocina como en sala. Sabíamos que algunos grandes restaurantes solicitaban  estudiantes, así como los hoteles de Bruselas o de la costa del norte y una gran  serie de restaurantes gastronómicos del país, algunos con estrellas… Era el momento decisivo para aprender la profesión realmente.

Primer año de Prácticas

El primer año me fuí a un hotelito de los Ardennes con 12 habitaciones, “El Auberge de La Collyre” considerado un paso obligado y situado  en pleno bosque. Allí aprendí todo lo que conlleva un servicio completo. No solo cocinar, también limpiar, recoger verduras del huerto y hasta servir  la mesa, junto con otras múltiples tareas. El Auberge ya no existe más.

Segundo año de Prácticas

El segundo año me mandaron a un hotel de la misma zona: el Hôtel Beauséjour,  esta vez  como camarero. Nunca en mi vida he barrido tantas veces  la terraza de pétalos de los geranios, una fobia de la dueña. Fueron malos momentos, muy duros y pocos humanos. Allí aprendí el aguante  que requiere la profesión: Aprendí a callar y a obedecer. En la mitad de mis prácticas me retiraron para mandarme al Santo Grial: el Château de Namur, nuestro hotel de prácticas donde les faltaban manos, una bendición salir de aquí. Estas fueron las semanas más felices de mis prácticas.

Tercer año de Prácticas

El tercer año, otra vez en cocina y además en Suiza.  El único de toda la escuela en el extranjero. El Hotel Le Gruyérien de Morlon. En el corazón de los alpes suizos. Todo un reto por la confianza depositada en mí, al estar fuera del país ningún tutor iba a controlar mi paso por el Hotel. Mis recuerdos y el trato recibido fue excelente y durante años mantuve el contacto con los propietarios.

Último año

El último año todo el mundo pasaba por el Château de Namur y sus diferentes departamentos como recepción, bar, cocina, restaurante, room service y administración.

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El otro aspecto de la escuela era su reputación intachable. Éramos los predilectos para trabajar de extras en los banquetes de estado que tomaban lugar en el Palacio Real de Bruselas. Jefes de estado, invitados ilustres y nosotros con trajes de librea para un servicio a la francesa en la sala del trono. Increíble la colección de porcelana, plata y cristalería que se ponía en nuestras manos. Los trabajadores del Palacio fregaban los cubiertos de uno en uno para no rayarlos.  Experiencias que todavía uno recuerda a la perfección. Estábamos estupendos disfrazados y oliendo a naftalina  ¡Soy el pequeño agachado! 🙂

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En definitiva, las prácticas eran unas semanas intensivas de conocimientos, de aprender a vivir , de trabajar como cualquier otro, eso sí, sin cobrar. Amistades y anecdotas y un sinfín de vivencias que contaré en próximos posts. Unos lloraban, otros abandonan y los más fuertes aguantaron un año más. De vuelta a la escuela era tiempo de compartir nuestras andaduras estivales.

LLegó el momento de la graduación, después de 4 años de duros esfuerzos y trabajo llegaron los exámenes orales, las prácticas y una evaluación de todo el periodo. Se acercaba la ilusión de terminar y poder encontrar un trabajo enseguida. Algunos ya preparados para montar su propio restaurante, otros para seguir la saga familiar, y yo listo para empezar a viajar por el mundo. Me gradué con honores en  Junio del año 1987. No pude asistir a la ceremonia de graduación, ya que tuve que incorporarme inmediatamente a un puesto de trabajo en un restaurante en Suiza. Mi hermana y mis padres recogieron  mi ansiado diploma. ¡…Por fin echaba a volar!

Próximo capítulo: Martigny (CH) Hotel du Forum 3*: Restaurante Le Gourmet, Servicio Militar (B), Montreux (CH) Fairmont Montreux Palace 5*

 

Créditos fotografía: Palacio Real Bruselas

Créditos fotografías Palacio Real Bruselas Interiores

 

15 comentarios en “Prácticas, Palacio Real y Graduación

  1. El periodo de prácticas de carrera es una época que difícilmente borramos de nuestra memoria y que conservamos como un trocito de oro en paño. La experiencia que relatas me trae a la memoria mis propias primeras experiencias como maestra. Vi que no había otra que comenzar desde cero, desde lo más sencillo y humilde, tal y como tu explicas aquí. Es la única manera de poner buenos cimientos a lo que vendrá después. Un relato interesante que nos anima y que inspira a todos aquellos que empiezan a mirar con esperanza al futuro.

    • Hola Estel, como de bien lo describe! Es la esencia de cualquier trabajo. Yo creo mucho en la formación dual, escuela – empresa, para todo funciona. En Suiza mi otro país es el único sistema de estudio que existe. Tanto para carrera profesionale como para carera en la administración. Gracias por tu aportación. Saludos desde Mallorca

  2. Que linda historia, pero que pena que no pudiste asistir a la ceremonia, porque aunque es un formalismo, realmente se disfruta mucho y quedan las fotos para el recuerdo, sin embargo, tuviste una muy buena excusa para no asistir. Saludos!

    • Hola Maybelline, Es verdad, pero estuve la envidia de todos y como no un buen reclamo para la escuela! Todavía guardo el diploma tipo poster súper grande con todas la firmas de los profesores. Todo el mundo firmó en negro y un listillo lo hice en verde !lol

  3. Madre mía que maravillada me has dejado viendo tu impresionante currículum de prácticas. El Palacio Real impone muchísimo, no sólo arquitectónicamente sino por sus excelentes comensales. Hace falta una gran fortaleza psicológica para trabajar a ese nivel. No puedo ni imaginármelo. Después de 4 años de tran gran trabajo echar a volar a Suiza fue el mejor regalo, verdad? Estoy deseando leer la continuación de tu currículum profesional.

  4. Hola Yolanda, las anecdotes del Palacio son divertidas, yo recordé que tenía que servir las verduras de guarnición , y no podíamos hablar con el cliente. Y cuando el Rey terminaba de comer todo el mundo se paraba también. Los conciertos del Palacio necesitaban una semana para limpiar la plata de los centro de mesa y candelabros! Halucinante.
    Es verdad que mi salida un tanta precipitada a Suiza fue un gran regalo. Por fin pude empezar a ser yo mismo y salir de mi pueblo!
    Muy pronto más etapas culinarias, gracias por leerme y hasta pronto.
    Saludos desde Mallorca

  5. Wow, que suerte tuviste de hacer prácticas en lugares tan interesantes y bonitos, se nota que fueron experiencias inolvidables.
    Me hiciste recordar mis prácticas de la Universidad, no fueron tan glamorosas como las tuyas (jajaja!) pero conocí amistades que conservo hasta hoy, además de lindos recuerdos 🙂
    Un abrazo Cedric y gracias por compartir estas experiencias.

  6. Sin duda una aventura, las prácticas siempre son una experiencia y dependiendo de quien las imparte sin duda plantea tu futuro profesional, pero también es una alegría ver cómo pasas de una a otra, avanzando hasta terminar en el colofón, y ver como el esfuerzo vale la pena. Sin duda un recuerdo imborrable. Gracias por compartir tu experiencia.

  7. Los sitios donde hiciste las prácticas parece sacados de películas, se ven imponentes y envidiables jeje Me alegro muchísimo de que aprovechases ese período porque de ahí es de donde se aprende el verdadero valor de un trabajo. Deseando seguir leyendo tus peripecias por los restaurantes Cedric 🙂 Un abrazo fuerte!

    • hola Sandra, la verdad que estábamos muy bien cuidados en la escuela, el palacio real no estaba al alcance de todo el mundo! Las bases y las prácticas son los cimintos de la vida laboral. Muy pronto más peripecias de mis andaduras culinarias.

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